sábado, enero 27, 2007

Un año más ...

Una larga ausencia, es verdad ...

Primero, las vacaciones, después, una gripe galopante que llegó con ganas de desquitarse por no haberme atacado en los últimos tres años, y por último, un problemilla con la conexión a internet, fueron las causas principales de la falta de actualizaciones por aquí.
Afortunadamente , parece que ya todo está listo para seguir compartiendo con quienes me hacen el honor de visitarme, las Fotos y Letras que forman éste rincón.

Pero antes que nada, quiero expresarles mis más sinceros deseos de que éste año, que recién comienza ( bueno, ni tan recién ), la vida los trate de lo mejor, la Prosperidad entre a raudales en sus casas y la Salud los cobije, junto con sus seres queridos.
Y como no podía faltar el brindis, permítanme hacerlo por todos ustedes, con una copa de Tequila desde aquí, donde nació y se sigue produciendo Fotos y Letras, así que ...
¡ SALUD !

También debo agradecerles por haber conseguido que éste blog haya cumplido un año de "vida" ( el pasado 28 de Diciembre ), porque sin sus visitas y comentarios, no estoy seguro si seguiría por aquí, donde he conocido a tantas personas con tanto que decir y tanto que compartir.
A todos (as) :

¡ Mil Gracias !

Sobre todo a :

Bettina
Luna Agua
Cel
Eterna
Niza
Sherezada
Escorpiona
Isthar
Bohemia
Mentacalida
Darilea
Gabriella
Ambar
Helen
Azena
Elva*
Montse
Kactus
India Ning
Tricoidal
Gilberto
Lady Kubricka
Yumis
Cervera
Super mamá
Blue
Sabinne
Sidurti
Suave Caricia
Luzaura
Allen
Patto
Axel
Dannyd
Mariana
Juan "el letras"
jb
Círculo vicioso
*Lady Laura*
Iris
Gaitero en el exilio
Metzli
Irina
Alfredo
Dafne
Tonatiuh
Lorena

Por haberse tomado el tiempo de dejar sus opiniones sobre lo que aquí vieron y leyeron ...
Ojalá sigan encontrando interesante el contenido de Fotos y Letras, como para seguir pasando ... y comentando .
Y a quienes pasan sin comentar, quiero agradecerles también y pedirles que no sean tímidos (as), que me ayuden a mejorar éste blog, dejándome su opinión y/o sus críticas, que serán tomadas en cuenta .
Lugar de la toma : Presa Corrinchis, Mascota , Jalisco, México.
Ya por último, quiero decirles que, como una forma de agradecimiento a sus visitas, a partir de ahora, entre los últimos y los primeros días de cada mes, aparecerá el calendario del mes correspondiente, en tres series diferentes : animales, flores y mis fotos preferidas .
Todos hechos a partir de fotos tomadas por mí, con la intención de que algún estilo les agrade y lo usen, ya sea para fondo de escritorio ó si lo prefieren, como calendario de escritorio, ya que la resolución a la que están, permite perfectamente imprimirse en tamaño media carta .
Para verlos a tamaño real, dar "click" en la imagen y serán redireccionados a Flickr, una vez ahí, eligen el tamaño en "All sizes" y , si alguno les agrada, simplemente lo descargan y listo.
Lugar de la toma : Cerro de la Cruz, Mascota, Jalisco, México .


Ojalá alguno les guste ...

Así que, hoy inicia una nueva etapa para éste blog ... y para mí.


Los invito a compartir mis Fotos y Letras , por un año más ...

Lugar de la toma: Zoológico de Guadalajara, Jalisco, México.

Afectuosamente :

Aquiles .


































Zoo calendar January
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martes, diciembre 26, 2006

Alimentando la estrella ...

Es Nochebuena ...
Nochebuena ...

Una noche en la que los recuerdos llegan en tropel; tristes algunos, alegres otros, nostálgicos todos .
Una noche en la que, quienes ya no están con nosotros, nos hacen más falta que nunca .
Y se hacen sentir ...
Y se hacen presentes en nuestro corazón, en alguna lágrima que no pudimos contener, en el platillo aquél que era su preferido y que cenaremos ésta noche, en el árbol que nos ayudaban a decorar, en la canción que les gustaba escuchar, es decir, en casi todo.
Y los extrañamos ...
Y no podemos evitar entristecernos un poco ...

O un mucho ...




Para mí, ésta es la canción que mejor refleja los sentimientos que despierta la Navidad ...
Gracias a Xipschumix, usuario(a) de You tube, por subirla.
Yo no la pude encontrar a tiempo para usar sólo la música.


La noche está muy fría.
El viento del Norte ha traído consigo una onda gélida que ha hecho descender la temperatura varios grados.
Aunque dentro de la casa, el frío no se siente, pues el horno de la cocina ha estado funcionando desde temprano, calentando el ambiente y llenándolo de olores que despiertan el apetito.
La cena casi está lista.
Una olla con ponche caliente está a disposición de todos.
Y está muy bueno, por cierto.
Tiene guayaba, manzana, caña, pasas, tejocotes y nueces, muchas nueces .
Una botella de tequila espera al lado de la olla, para los que quieran agregarle su " piquete ", que dicho sea de paso, combina muy bien. Y así quita mejor el frío, debo decir, je.
- ¡ Eh chamaco !, ¡ deje eso ! -
Uno de mis sobrinos intentaba agregarle tequila a su ponche, mientras otros dos vigilaban a sus madres, pero no contaban con la hermana de una de ellas, su tía, quien al verlos tan sospechosos, no les despegó la vista en espera de descubrir lo que tramaban.
Al verse descubiertos, los niños salieron corriendo fuera del alcance de cualquier reprimenda.
- ¡ Si se siguen portando mal, el Niño Dios no les va a traer ningún regalo ! - , gritó la tía, pero ellos ya estaban en el patio, preparándose para romper las piñatas, junto con los demás niños y niñas que, emocionados, aplaudían, brincaban y gritaban ...
- ¡ Yo !, ¡ Yo primero ! , ¡ No, yo primero ! , ¡ No, primero las niñas ! , ¡ No, primero los grandes ! , ¡ Pimero los chiquitos, pimero los chiquitos ! -
Aquello era una gritería, hasta que llegó el tío Pedro a poner orden ...
- A ver, primero los más chicos . Ven Mari, tú primero, enseguida Miguelito, después Tere, Alfredo, Alejandra, Jorge, Azucena, Francisco. Y luego los grandes, Arturo, Luis, Armando, Clara, Fabiola y Carlos. -
Ninguno se atrevió a contradecirlo, pues el tío Pedro siempre ha sido el serio de la familia.
Así que, en ese orden, se fueron acercando con Estela, quien se autoasignó la tarea de vendarle los ojos a quien le tocaba el turno de darle a la piñata.
- ¡ Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino ! -
- ¡ Y ándale Juana, no te dilates, con la canasta de los cacahuates ! -
- ¡ Y ándale Chon, sal del rincón, con la canasta de la colación ! -
- ¡ Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lopierdes, pierdes el camino ! -
- ¡ Dale, dale, dale, dale y no le dió, póngame la venda, porque sigo yo ! -
Cantaban todos a coro, a grito abierto, haciendo tal escándalo que hasta los adultos salieron a ver cómo el burrito, el payaso y la estrella, se rompían en mil pedazos, liberando los dulces y el confeti que tenían en su panza de barro ...
Todos los niños y algunos adultos se lanzaron al piso a recoger los dulces que caían de cada piñata que se iba rompiendo, con un gusto y alegría tal, que los que sólo observaban, no podían menos que contagiarse de aquella alegría y sonreían de oreja a oreja.

Y yo aproveché ese momento de distracción general, para acercarme al árbol y fotografiarlo ...
Y desde ahí, mandarles a todos ustedes, quienes me hacen el honor de visitar éste humilde blog, un obsequio; una chispita destinada a alimentar la luz de la estrella desde donde sus seres queridos, que ya han partido, los observan acompañándolos siempre, pero sobre todo, en Navidad .






No se me ocurrió un mejor regalo para darles ...



¡ Muy Feliz Navidad !




Respetuosamente :

Aquiles.






viernes, diciembre 15, 2006

Nada que ver ...

Dos y treinta de la madrugada ...
Afuera, el viento frío del invierno se hacía sentir con tal intensidad, que hasta los árboles de enfrente parecían tiritar, estremeciéndose hasta las raíces, mientras lanzaban al aire una profunda y sentida queja, que salía de cada una de sus hojas ...
Shhhhhhhhhhhhhh, shhhhhhhhhhhhhh, shhhhhhhhhhhhhhhh

Sunset 01s
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Adentro, sentado frente a la ventana de la sala, con una taza humeante de café entre las manos, las luces apagadas y un poco de nostalgia en el corazón, miraba hacia la calle desierta, tratando de encontrar un tema sobre el cual escribir en mi blog, cuando ví que un auto se estacionaba frente a mi casa.
Y de ese auto bajó ella ...
Ella ...
Cubierta por un abrigo negro de lana, un sombrero tinto también de lana, bufanda y guantes del mismo color.
Y bajo el brazo, tres marcos de madera.
Y en su bello rostro, una expresión de profunda tristeza ...

Tocó a la puerta y yo, que me había quedado pensando en qué la había hecho venir hasta mi casa a esas horas, me apresuré a abrirle la puerta y la hice pasar, cerrando la puerta para que no se colara el frío.
Intenté abrazarla, pero ella levantó el brazo que le quedaba libre, poniéndome la mano en el pecho para alejarme, evitando mirarme a los ojos, tal vez porque no quería que viera que los suyos se estaban llenando de lágrimas.
Ella no decía nada, sólo estaba ahí, parada, temblando, con los labios apretados y yo, que no sabía qué hacer, ó decir, sólo pude ofrecerle un café.
Ella intentó decir algo, entreabrió los labios, pero de su boca, lo único que salió fué una nubecilla de vaho a causa del frío que sentía, así que se limitó a mover afirmativamente la cabeza.
Fuí a la cocina por el café y cuando regresé para dárselo, ella no se había movido del mismo lugar. Seguía ahí, con la cabeza agachada, la mirada clavada en el piso, los pies muy juntos, los labios apretados y su brazo derecho apretando los tres marcos que con ella llevaba.
Le ofrecí el café con una mano, mientras con la otra intenté tomar los marcos para que ella pudiera sostener la taza, pero ella seguía inmóvil.
Unos instantes después, aflojó el brazo y me dejó sostenerlos, mientras tomaba entre sus enguantadas y temblorosas manos la tazá de café. Levantó la cabeza, le dió un pequeño sorbo y cerró los ojos .
Permaneció así por unos dos o tres segundos, mientras yo miraba extrañado la marca que sus labios habían dejado en el borde de la taza; a ella nunca le había gustado usar lápiz labial que manchara ...
De pronto, ella abrió sus ojos y me miró.
Inmediatamente el torrente de lágrimas que hacía rato llenaba sus ojos, se desbordó, mojando sus mejillas con lágrimas obscuras, a causa del maquillaje de sus pestañas, pero ella no hizo ningún intento por secarlas, sólo las dejó correr, mientras me miraba con esa expresión de profunda tristeza que transformaba su cara en una mueca de dolor.
- ¡ Ya no puedo más ! -
Dijo de pronto, y enseguida un profundo sollozo salió de lo más profundo de su alma.
Yo sólo la veía sin entender nada de lo que estaba sucediendo ...
- ¡ Ya no ! -
Dijo casi en un susurro ...
Y me miró una vez más .
Dejó la taza sobre la mesa de centro y con su mano izquierda se quitó el guante de la mano derecha y me acarició ligeramente la mejilla .
Su mano estaba fría, muy fría .
Muy lentamente, volvió a ponerse el guante .
Se limpió la nariz con un extremo de su bufanda y estiró los brazos pidiéndome los marcos que había traído con ella y que ahora yo sostenía .
Se los fuí dando uno por uno , más extrañado todavía , porque fué hasta entonces que ví lo que contenían .
Los tres marcos protegían otras tantas fotografías mías, que había tomado unos meses atrás, en un viaje a la sierra de Nayarit en el que ella me había acompañado .
Ambos sentíamos un gusto especial por el cielo, las nubes, el aire .

sunset 02 s
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Y ese atardecer fué especial ...
Con esos colores ...
Y la soledad que nos rodeaba ...
Y el viento helado ...
Y su cuerpo tibio junto al mío ...

Ella eligió esas tres imágenes para llevárselas a su casa y las puso en su habitación .
Decía que le gustaba mirarlas antes de dormir, porque así, soñaba que era un ave y podía remontar el vuelo hasta llegar cerca de esas nubes coloreadas, a recibir la calidez de los últimos rayos del sol, para regresar a su nido a dormir calentita, acurrucada conmigo .

Algo había cambiado .
Ahora ella estaba ahí, parada frente a mí y no sonreía, ni hablaba ...
Sólo lloraba ...
Y temblaba ...

Y seguía extendiendo los brazos para recibir los marcos con las fotografías aquéllas .
Cuando los tuvo otra vez con ella, se los colocó bajo el brazo, se encaminó a la salida y con el brazo que le quedaba libre abrió la puerta .
Se detuvo un instante, me miró sin dejar de llorar y volvió a decirme bajito ...
- ¡ Ya no ! -

Empezó a bajar los cinco escalones que hay entre mi puerta y la banqueta, cuando reaccioné y la alcancé .
- ¡ Espera ! - , le dije .
Yo tenía muchas preguntas qué hacerle ... muchas .
Pero sólo pude preguntar :
- ¿ Y las fotos para qué ? -
- Las fotos no tienen nada que ver - , me respondió .

sunset 03 s
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Dicho esto me dió la espalda, caminó hasta su automóvil, subió los marcos, se subió ella y se fué, así nada más, sin decir nada, sin ninguna explicación, sin una despedida, ni un adiós, ni nada ...

Y así salió de mi vida ...
Nunca más la volví a ver .
Nunca supe qué pasó .
Nunca supe por qué decía que ya no .
Nunca supe por qué trajo con ella las fotografías .
Sólo recuerdo las últimas palabras que me dijo ...

Las fotos no tienen nada que ver ...

jueves, noviembre 09, 2006

La Danza ...


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Lo de siempre, por favor, primero cargar la música. Ojalá les guste.
Compositor: José Ávila . Intérpretes : Grupo Los Folkloristas.




Tum, tum, tum,
tum, tum, tum,
tum, tum, tum ...

El sonido del huehuétl (1) rompía el silencio de la noche ...

Tum, tum, tum,
tum, tum, tum,
tum, tum, tum ...

El rítmico sonido viajaba con el viento frío, llevando a todos los rincones del centro de la ciudad, su lúgubre lamento.

Sí ...
Esa noche el huehuétl (1) no cantaba,
esa noche su sonido no era alegre.

Tum, tum, tum,
tum, tum, tum,
tum, tum, tum ...

Esa noche sonaba muy profundo,muy grave, muy solemne.
Era la noche del dos de Noviembre.
La noche del miquizilhuitl (2) ,la noche del día de muertos.

Atraídos por el sonido, fuimos llegando hasta aquél lugar, hombres, mujeres y niños de todas las edades; llegamos en parejas, en grupos, en familia ... y solos, también muy solos.

Así, solo, llegué hasta el sitio preciso donde estaba por iniciar la representación de la danza azteca del
día de muertos.
Me fuí directamente a admirar la ofrenda tradicional que ahí habían instalado, por fuera de un círculo de flores y veladoras.
Estaba sacando mi cámara del maletín cuando, siempre al ritmo del tambor, los danzantes ingresaron en el círculo de flores y veladoras y empezaron con la ceremonia.

Tum, tum, tum,
tum, tum, tum,
tum, tum, tum ...

El tambor seguía sonando. . .
De pronto, al sonido del tambor se unió el de las caracolas marinas que, usadas a modo de flautas u ocarinas, dejaban escapar un sonido profundo que, al combinarse con el del tambor, causaron un efecto casi mágico en todas las personas que estábamos ahí reunidas aquélla noche.
La música ancestral, el olor del copal (3), quemándose en el sahumerio y las flores de cempoalxóchitl (4), ayudaron a la imaginación a transportarnos a los tiempos en que los aztecas llevaban a cabo el hueymiccailhuitl (5), antes de la llegada de los conquistadores, cuando sus costumbres permanecían intactas y sus celebraciones eran auténticas y puras, sin adaptaciones, sin mezclas, sin pretensiones...








¿ Eh ? ... eso último no lo pensé yo, eso lo dijo alguien más ... pero, ¿ quién ? ...
- Eso lo dije yo - dijo de pronto una voz detrás de mí.
Giré la cabeza para ver quién respondía a lo que yo solamente había pensado y me encontré con un anciano enjuto de mirada fría y penetrante, que usaba un atuendo muy similar al de los danzantes que en ese preciso momento, iniciaban sus evoluciones, al ritmo ininterrumpido del tambor ...
Tum, tum, tum ...
Y de los cascabeles ó hueseras que adornaban sus pantorrillas ...
Shshshhhhh, shshshhhhh, shshshhhh ...

- Ne notoca Tonahuic - , me dijo el anciano.
- ¿ Que qué ? -, le pregunté .
- Mi nombre es Tonahuic -, respondió.
- ¿ Y eso qué significa ? -, pregunté de nuevo.
- Escalofrío -, fué su respuesta.
Y sí, efectivamente, en esos momentos, un escalofrío recorrió mi cuerpo, desde las plantas de los pies, hasta la punta del más largo de mis cabellos.
- Ese nombre ... ¿ es en lengua náhuatl ? - dije, tratando de no dar importancia al temblor que empezaba a sacudirme el cuerpo, sobre todo en las manos, con las que intentaba sujetar firmemente la cámara para que las fotografías no salieran movidas.
- Iquinyezqui - , contestó.
- ¿ Ehhh ? -. Una vez más, no había entendido lo que el anciano me había dicho.
- Así es - , me dijo, mientras me miraba con una expresión de impaciencia en el rostro.
Tum, tum, tum ...
Shshshhhh ...
Tum, tum, tum ...
Shshshhhh ...

Los instrumentos seguían sonando ...
Los danzantes seguían danzando ...
El olor del copal se hacía sentir con más fuerza, pues una de las niñas de la danza acababa de avivar el fuego del sahumerio, provocando que una pequeña nube de humo blanco y perfumado se elevara en poliformes volutas, después de rodearme por unos instantes, dejándome una sensación extraña en el cuerpo ... y en la mente.

- ¿ Usted también viene con los de la danza ? -, pregunté .
- No - , me contestó el anciano, - yo vengo de muy lejos, yo vengo del Mictlán (6) .
Su voz sonó muy formal, ceremoniosa y solemne al contestarme, así que, preferí no preguntar dónde estaba ese lugar del que decía venir.
- Cada año vengo desde allá, hasta acá, con un encargo de Xólotl (7)- , siguió diciendo, y su voz se volvía cada vez más grave, cavernosa, casi lúgubre .
No tuve que preguntarle cuál era ese encargo del que hablaba, él solo me lo dijo ...
- Vengo a vigilar que la danza del Hueymiccailhuitl se haga, y se haga como se debe hacer, como se ha venido haciendo desde el principio de los tiempos, desde que la gran raza Azteca fué creada - .

Ya para ese momento, estaba yo seguro que: ó ese anciano era muy buen actor y se tomaba muy en serio su papel, ó se había excedido al ingerir alguna substancia alucinógena, ó simplemente la cordura había abandonado ya su viejo cerebro.

- Porque debemos honrar a los muertos - , prosiguió ...
- Porque todos moriremos, todos iremos hacia la obscuridad del lugar de los descansos. Por eso debemos continuar danzando, por eso debemos seguir honrando a los muertos. -

Ya no pude decir nada ...
El viejo se alejó caminando cada vez más lento, hasta que desapareció de mi vista en la obscuridad de la noche.
En ese momento, la danza terminaba.
El tambor había dejado de sonar ...
Los danzantes saludaban a los cuatro puntos cardinales y con una última vuelta, salían del círculo de flores y velas, dentro del cual habían danzado , despidiéndose del público que se había congregado para verlos.

¿ Y el anciano ?
¿ Cómo me dijo que se llamaba ?
¡ Ahhh sí !
Su nombre era Tonahuic ...

Fuí hacia donde los danzantes compartían la ofrenda de maíz, frijol, fruta, dulces y pan con el público y todos respondieron lo mismo cuando les pregunté por el misterioso anciano.
Nadie lo conocía ni había escuchado jamás hablar de él ...

Conforme recibía la misma respuesta una y otra vez, me convencí de que :
O lo había soñado , o lo había imaginado , o simplemente era a mí a quien había abandonado la cordura ...
Tratando de no pensar en el extraño suceso, me apresuré a tomar una fotografía de la ofrenda, antes de que la desmontaran .
Pero cuando todo se terminó y me fuí de ahí, todo el trayecto a pie que tuve que recorrer hasta donde había dejado el carro, sentí la mirada del anciano clavada en la espalda, y sentía también su presencia , pero ya no lo ví más.
Habrá que esperar hasta el próximo dos de Noviembre para ver si regresa al mismo lugar, a presenciar la danza azteca del día de los muertos y , si está , tomarle una fotografía para convencerme de que realmente lo ví, y platiqué con él .
En fin ... ya se verá .


He aquí la versión en Video ...









Vocabulario Náhuatl :
(1) - Huehuétl : Tambor prehispánico de madera, tallado en forma de cilindro, hueco en los dos extremos, con tres patas en el extremo inferior y un parche de cuero en el superior. En el cuerpo del cilindro lleva grabados de figuras antropomorfas y/o zoomorfas. Se usa en todas las ceremonias y danzas aztecas y de otras culturas de México.
(2) - Miquizilhuitl : Día de muertos ( 1 y 2 de Noviembre ).
(3) - Copal : Resina obtenida del árbol del género Bursera sp. , que se quema en sahumerios y braseros, para que su olor y su humo blanco característicos propicien la comunicación con los dioses.
(4) - Cempoalxóchitl : Flor que se utiliza en las celebraciones del Día de muertos.
Nombre científico : Tagetes erecta .
Nombres comunes : cempoalxóchitl, cempasúchil, flor de muerto, cempoal, clavelón, flor de los veinte pétalos .
(5) - Hueymiccailhuitl : Gran fiesta de los muertos. Se celebraba en el décimo mes del calendario azteca, durante el Xocohuetzi ( caída de los frutos ), o sea, en la época de cosecha.
(6) - Mictlán : En la mitología azteca, era el nivel inferior del inframundo, donde iban los muertos comunes.
(8) - Xólotl : El animal, señor de la estrella de la tarde y guardián del inframundo. Ayuda a los muertos en su viaje desde la tierra al Mictlán.







domingo, octubre 22, 2006

Desfile Inaugural de las Fiestas de Octubre , en Guadalajara, Jalisco , México .


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Para sentir el ambiente del Desfile, recomiendo cargar primero la Música; mientras tanto, servirse su bebida favorita ( Un Tequila, si es posible ), sentarse en un sillón cómodo y darle " Play " a la presentación .
Y ahora sí, mientras escuchan el tema Guadalajara, del compositor Pepe Guízar , pasen y vean , siéntanse en casa .





Fotografías : Aquiles , con excepción de la imagen de Susy I , tomada por Gerardo , de vivirguadalajara.com

Desde hace 41 años, se celebran las Fiestas de Octubre, acá en Guadalajara, Jalisco, México .

Es un evento muy conocido en la región Occidente del país.

Éste año, la Fiesta dió inicio el día 6 de Octubre y terminará el día 5 de Noviembre .

La celebración empieza con el Desfile Inaugural que recorre la Avenida 16 de Septiembre, una de las principales calles del centro de la ciudad.

La fiesta se concentra en el Auditorio Benito Juárez , aunque en diversas partes de la ciudad , también hay celebraciones varias como conciertos , presentaciones de grupos de baile y música , exposiciones , presentaciones de libros y un largo etcétera .

En el Auditorio , cada día se presentan diferentes expresiones artísticas , espectáculos de lucha libre , artistas nacionales y extranjeros , muestras de folklore de otros países , grupos de danza , que buscan satisfacer los gustos de todos los visitantes con tanta variedad .

Alrededor del Auditorio , se instala una enorme expo-venta de productos artesanales e industriales , tanto del País como del extranjero , sin poder faltar los establecimientos de comida , desde Hamburguesas , Nachos y Hot-dogs , hasta comida japonesa , y por supuesto, antojitos mexicanos como los enormes guaraches , los ricos sopes , el tradicional pozole , las enchiladas , gorditas , burritos , pellizcadas , comida oaxaqueña , exquisitos moles , aguas frescas de jamaica , horchata , lima , limón .

Pero sin duda , lo que más disfrutan los visitantes son las distintas variedades de TACOS , al pastor , de tripa, de chorizo, de cabeza, de bistec, de carne asada, de carne adobada, de buche, de nana, de lengua, de sesos, de ojo, de bistec con queso, de carnaza, de cachete, de arrachera . . . mmmmmhhhhh, ya me dió hambre .

También se instala una feria con juegos mecánicos y clásicos juegos como las canicas , los aritos , los dardos en sus dos variantes , reventar globos y atinarle a las cartas , tiro al blanco , lotería con gritón y todo. En todos ellos puede uno ganarse un premio , como juguetes , muñecos de peluche , relojes de pared , gorras , entre muchos otros .

En el mismo recinto ferial , se encuentra el Palenque , donde , cada noche , además de los conciertos de diferentes cantantes , se pueden presenciar las peleas de gallos .

Complementan las fiestas , la Exposición Ganadera y bastantes eventos deportivos .

Así que, brevemente, de ésto se tratan las Fiestas de Octubre de Guadalajara ; ojalá haya logrado darles una idea de lo que en ellas pueden encontrar, si se animan a visitar la ciudad durante éste tiempo.

Sé que es bastante tarde para estar publicando las fotos del Desfile con que inician , pero , lo hago con el deseo sincero de que los ayuden a viajar hasta acá con la imaginación y puedan disfrutar, aunque sea virtualmente de la alegría, el sabor y la tradición de ésta fiesta tapatía .

P.D. Espero poder publicar algunas imágenes más sobre las Fiestas, para que conozcan un poco más sobre ellas. Lo haré si puedo encontrar algún tiempo libre para ir al recinto ferial.

domingo, octubre 01, 2006

XIII Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería.


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Por favor, antes de ver las Fotografías, cargar la Música, servirse un Tequila y tomárselo mientras van pasando las imágenes.
Si eres menor de edad, sólo toma un refresco.

Adelante, pasen y vean ...



Desfile inaugural del XIII Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería.








Fotografías : Aquiles ...

Desde hace trece años, durante el mes de Septiembre, se ha venido realizando aquí, en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, el Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería.
Este evento anual, ha contado, desde el primer año, con la participación de Mariachis de distintos lugares del mundo, tales como Japón, Cuba, Bélgica, Venezuela, Aruba, España, Chile, República Eslovaca, Estados Unidos, Canadá, Francia, además de Mariachis de todo México.
Durante el Encuentro, se presentan los distintos Mariachis en Restaurantes, Plazas Públicas, Teatros, Museos, Lienzos Charros, donde son escuchados por público nacional y extranjero, que visita la Ciudad precisamente en éstas fechas para disfrutar de la música de Mariachi, acompañada de un buen Tequila.
Los conciertos más esperados son las Galas del Mariachi, donde se presentan los tres Mariachis más reconocidos a nivel mundial :
Mariachi de América de Jesús Rodríguez de Hijar,
Mariachi Los Camperos de Nati Cano y, por supuesto, el mejor Mariachi del mundo,
Mariachi Vargas de Tecalitlán.
En cada Gala, estos estupendos músicos acompañan a diferentes cantantes.
Este año cantaron con ellos : Lucero, Vicki Carr y los tres tenores mexicanos más reconocidos, Valente Pastor, Humberto Cravioto y José Angel " El cuervo " .

Durante el Encuentro hubo muchos eventos, pero desgraciadamente, por motivos de trabajo, no pude estar en la ciudad para esas fechas, solamente estuve el día del Desfile y regresé hasta el día 29 de Septiembre, así que, las únicas imágenes que tengo para mostrarles son las del Desfile.


Espero les gusten y les sirvan para darse una idea de lo que tal evento representa para la ciudad y para todos los que disfrutamos con la música de Mariachi.
Y si alguien se anima a venir para el próximo Encuentro, les aseguro que se la pasarán muy bien.
Por lo pronto, ahí les dejo una muestra de la música de Mariachi, tanto para quien no la conoce, como para quien gusta de ella.
Yo, por ahora, les agradezco la visita y brindaré a su salud con una copa de Tequila.

P.D. ¡ Viva México , cabr .... !

jueves, septiembre 14, 2006

Un gorrión común y corriente ...

Le decían " ratón " ...
Algunos le decían " hormiga " ...
Incluso le llegaron a decir " cucaracha " ...

Sobrenombres que él aceptaba sin chistar.
Prefería aceptarlos que intentar explicar el por qué de su conducta.
Estaba seguro que nadie lo entendería.
Nadie podría entender por qué siempre se conformó con migajas...

Migajas ...
Por eso lo llamaban así ...
Él siempre recogía las migajas que ella quería darle.

Cuando se cansaba de su pareja en turno, lo buscaba a él.
Cuando se peleaba con el galán en turno, lo buscaba a él.
Cuando no tenía a nadie con quien salir, lo buscaba a él.
Cuando necesitaba consuelo, lo buscaba a él.
Cuando necesitaba dinero, lo buscaba a él.
Cuando quería ahuyentar a alguien, lo buscaba a él.

Y él siempre estaba ahí, para ella, esperando a que ella tuviera algún problema, alguna tristeza, alguna necesidad.
Cualquier día, a cualquier hora, del día o de la noche.
Él vivía para esperarla, para soñarla, para desearla, para amarla ...

Porque él la amaba.
Con toda su alma.
Desde siempre.
Para siempre.

Por eso sus amigos y amigas trataban de hacerle entender que ella sólo lo utilizaba.
Lo mismo le decían sus familiares.
Todos se lo decían.
Aunque no era necesario.

Él lo sabía perfectamente.
Lo sabía y lo aceptaba.
Lo aceptaba y esperaba.
Esperaba las migajas de amor que ella quisiera darle.

Pero aunque aceptaba que le dijeran " ratón " , " hormiga " , " cucaracha " , no le gustaba pensar que él era algún animal de esos.

Él prefería pensar que era un gorrión ...
Un gorrión común y corriente.
Como el que llegaba todas las mañanas al patio de su casa a comer el alpiste que él le dejaba.
Alpiste, porque él sabía lo que era tener que vivir de migajas.

Cada vez que ella lo buscaba, él tenía la esperanza de que ahora sí era para quedarse con él.
Que por fin ella había entendido que nadie podría amarla como él.
Amarla y cuidarla, y ayudarla, y protegerla.

Y cuando ella, como siempre, se iba con alguien más, hasta que lo volviera a necesitar, él se encerraba en su casa a imaginarse que era un gorrión.
Que podía volar libre, que jamás viviría de las migajas de nadie.
Mientras dejaba más alpiste para el gorrión que a diario lo visitaba.
Asi pasó una, y otra, y otra, y otra vez, muchas veces más ...

Hasta que un día, de repente y sin saber cómo ni por qué, él despertó sintiéndose extraño.
Muy ligero, como si pudiera volar.
De hecho quería volar.
Sabía que podía hacerlo.

Se acercó a la ventana saltando ...
¿ Saltando ?
Sí, saltando.
Ahí fué cuando por fin se dió cuenta.
Ahora era un ave.
Y no cualquier ave, no señor.
Era un gorrión.
Un gorrión pardo, común y corriente, tal y como había deseado ser tantas y tantas veces.
Y tenía alas.
Y podía volar.
Y sabía volar.

En el borde de la ventana de su habitación, que estaba en el segundo piso de su casa, sacudió sus nuevas alas, y se impulsó hacia el vacío con confianza, batió fuertemente sus alas y se elevó, sintiéndose extrañamente feliz.
Estuvo volando por un par de horas, pensando, tratando de entender qué había pasado, intrigado por aquella extraña transformación, y preocupado por no saber si volvería a ser humano, o si sería para siempre un gorrión ...
Para siempre un gorrión ...
No parecía tan mal.
Tenía sus ventajas.

Ventajas como el poder ir a buscarla.
A su casa, a donde nunca había ido.
A su habitación, donde habían estado muchos, pero él no.

Y fué ...
Se paró en el vano de su ventana y gorjeó fuertemente, casi con furia.
Y entonces ella apareció.
Bella como siempre, semidesnuda, recién bañada, semi envuelta en una toalla.
Y lo vió .
Y se acercó a él hablándole con ternura, casi con cariño.
Y él se sintió feliz, muy feliz, por fin ella le hablaba con ternura genuina, casi con cariño verdadero.
Y estaba ahí, en su habitación, con él.
Incluso se sentó a su lado y lo acarició suavemente, extrañada y fascinada a la vez con lo dócil que aquel gorrión parecía.
Y además le parecía extrañamente familiar; le recordaba a alguien, pero no estaba segura a quién.

Él estaba extasiado, sintiendo sus manos suaves acariciándolo desde la cabeza a las plumas de la cola, mientras le decía frases cariñosas con una voz suave y melosa.

De pronto ella se levantó y le dijo : - No te vayas bonito, ahora vengo - .
Y a ella le pareció muy extraño que aquel pajarillo aparentemente le entendía, porque no se movió de ahí.
Ella sonrió y salió de la habitación.
Él se quedó esperando impaciente.
Ella regresó con algo entre las manos.
Se acercó a él y, mientras le preguntaba : - ¿ Tienes hambre chiquito ? - , esparcía en el vano de la ventana
unas migajas de pan ...
¡ Migajas ! , ¡ Migajas otra vez ! .
Él no lo podía creer, ahí estaba otra vez ella, dándole lo que siempre le había dado, migajas, sólo migajas.

Él sintió que el enojo lo invadía a tal grado que no pudo contenerse y le dió un fuerte picotazo en la mano.
La misma mano que hacía unos momentos lo había acariciado y ahora lo denigraba una vez más, dándole sus sobras, sus migajas.
Ella gritó al sentir el picotazo y una lágrima brotó de sus bellos ojos, pero a él no le importó.
Ya no ...

Simplemente le dió la espalda y se lanzó hacia el vacío para emprender nuevamente el vuelo.

Ahora sí se sentía realmente libre ...
Una corriente de aire cálido se deslizó bajo sus alas y lo elevó más y más, mientras él gorjeaba alegremente y pensaba :
Ni " ratón " , ni " hormiga " , ni " cucaracha " ...
Soy un gorrión ...
Un gorrión común y corriente que puede volar ...
Volar y ser libre ...
Libre ...

domingo, septiembre 03, 2006

La cita ...

Las once y treinta de la noche ...
Es hora de la cita.
La hora de mi cita conmigo mismo.
Conmigo y con ella ...

Con ella, que siempre está ahí, esperando ...
Esperando el momento en que llegue y la tome entre mis manos.
No sé si ella espere nuestros encuentros con la misma impaciencia con que yo lo hago.
Tal vez no.
Es más, ahora que lo pienso, creo que no.
Ella simplemente espera ...
Espera en la obscuridad.
Por días, por semanas, incluso ha tenido que esperar por meses.

Nuestros encuentros no son planeados.
Ni esperados.
Ni programados.
Ni pensados...

Surgen de repente.
Espontáneos.
Imprevistos.
Intensos.

Intensos ...
Sobre todo intensos .
Tan intensos que casi siempre me mantienen despierto toda la noche.

La noche ...
La obscuridad.
La quietud.
Y el silencio ...

El silencio ...
Ese silencio casi absoluto, propio de la noche profunda.
Ese silencio roto ocasionalmente por el ladrido de un perro.
O por el maullido ronco de una gata en celo ...

En celo ...
No, ella no podría estar en celo.
Aún con su cuerpo curvilíneo.
Aún con el calor que de ella emana en cada uno de nuestros encuentros ...

Es precisamente ese calor lo que busco en ella ...
Lo busco y lo provoco.
Lo provoco y lo propicio.
Su calor ... y su aroma ...

Su aroma ... Un aroma que he aspirado tantas veces, que ya lo traigo grabado en mi memoria.
Un aroma que, de tan conocido, cada vez me parece diferente.
Y excelente ... como su sabor ...

Su sabor ...
Lo mejor de ella.
Lo que más disfruto de ella.
Lo que más me gusta de ella.
Lo que me hace regresar a ella.
Lo que me hace adicto a ella.
Lo mejor que ella tiene para darme ...


Darme ...
Darme sin pedir nada a cambio.
Eso es lo que hace cada vez que estoy con ella.
Darme su calor, su aroma, su sabor ...

Su sabor ...
Su sabor y su compañía.
Su compañía y su silencio.
Su silencio y sus historias ...

Sus historias ...
Historias que me cuenta sin hablar.
Historias varias que yo huelo, siento y pruebo.
En cada sorbo, en cada trago, en los residuos del fondo ...

Del fondo ...
Del fondo del alma.
Del fondo de su alma.
De ahí siento que salen tantas y tantas historias que me cuenta, me canta y me susurra ...
Me susurra ...
Me susurra al oído.
Me susurra a los ojos su despedida.
Cuando veo que se ha terminado ...

Se ha terminado ...
Se ha terminado, pero no para siempre.
Se ha terminado ... por esa noche.
Por esa noche, ya la he bebido ...

La he bebido ...
La he bebido toda y la he disfrutado.
La he bebido y me ha contado otra historia.
Y al terminarla, cuando he visto el fondo, me ha dicho sin hablar :
¡ Vuelve ! , ¡ Vuelve otro día !.
Aún me quedan muchas historias.
Muchas historias que platicarte.

¡ Vuelve mañana ! , o cualquier día,
o cualquier noche ...

A cualquier hora estaré esperando
a que me saques de la alacena,
a que me tomes entre tus manos,
pongas en mí,
café y azúcar, y agua caliente,
y una vez más compartas conmigo,
tus pensamientos, todas tus penas,
tus alegrías, preocupaciones
y aventuras de cada día.

Y yo a cambio de tu compañía,
seguiré contándote muchas historias,
alegres, tristes, reales, ficticias,
de todo un poco ...


En ese momento me dí cuenta que algo andaba mal ...
Ahí estaba yo, en la madrugada, conversando sin hablar, con una taza,
con mi taza, la que habitualmente usaba para servirme café ...
- ¡ Ahora sí, ya me volví completamente loco ! -
Dije en voz alta, casi gritando. - Debo haberme quedado dormido -
Pensé ...

- ¡ Pssssstt ! , ¡ Pssssstt ! . -
Escuché que alguien decía ...
- No se te olvide que tenemos una cita, ¿ eh ? -
- ¡ Ah ! , y por si acaso se me terminaran las historias, las galletas de animalitos tienen muchas para contarte - ...

Lo único que se me ocurrió hacer fué alejarme lo más rápido posible de aquella taza que hablaba sin hablar,
para irme directo a la tienda donde había comprado aquel café, para reclamar el que me hayan vendido un producto que causaba tal efecto ...
- ¿ O sería sólo mi imaginación ? - ...





sábado, agosto 19, 2006

Vientooooo ...

Ella a veces llegaba del Este, a veces del Sur, incluso del Oeste, pero casi siempre llegaba del Norte ...
Del Norte ...
Llegaba soplando con fuerza, sacudiendo todo a su paso, haciéndose notar.
Ella era el viento ...
Ella era intensa, violenta, libre, inquieta, impredecible ...
Sobre todo impredecible ...
Nadie podía saber cuándo y dónde iba a aparecerse ... ni cómo iba a hacerlo.
Si iba a ser tierna, suave, melosa, cariñosa ... o si iba a ser intensa, destructiva, avasalladora, violenta.
Aún así , a pesar de todo eso, él la esperaba todos los días, a cualquier hora, en cualquier época del año ...
Él vivía para esperarla, para verla pasar, para verla llegar ...
Aunque no fuera a verlo a él, aunque sólo la viera un momento, aunque sólo la sintiera por un breve instante, cuando pasaba a su lado mientras se dirigía hacia el árbol de enfrente, donde ella se entretenía por horas, transformándose en suave brisa, recorriendo cada una de sus ramas, acariciando cada una de sus hojas, arrancándole susurros apasionados que él tenía que escuchar.
- Ssshhhhhhh - , - Huuuuuu - , - Sssshhhhh - , - Huuuuuu - .

Él hubiera querido poder irse de ahí, a cualquier lugar, lejos, donde no tuviera que ser testigo de aquél romance que tanto daño le causaba.
Pero no podía ...
Él estaba literalmente clavado a ese lugar ...
Él era un árbol .
Pero no un árbol joven, frondoso, fuerte, bien plantado, como su vecino.
Él no era más que un árbol viejo, deforme, ajado, con las raíces de fuera y con las ramas pelonas, sin hojas, sin retoños, sin vida.
Pero siempre la había amado...
Desde que era un pequeño brote que vivía casi a ras de suelo.
Desde que las primeras hojas brotaron en él y pudo entonces sentirla cuando pasaba, soplando, refrescando, acariciando.
Incluso cuando se violentaba y soplaba con fuerza, arrancando de raíz a algunos árboles, maltratando severamente a otros y causando daños por donde pasaba.
Aún entonces, él la justificaba, la defendía, la idolatraba...

Durante muchos años hizo el intento de seguirla, pero sus raíces, enterradas profundamente en el suelo, siempre se lo impidieron.
Trató de utilizar la fuerza de ella, cuando, en forma de ventarrón, azotaba y sacudía cuanto estuviera a su paso, inclinándose hacia donde ella soplaba, para desprenderse del suelo que lo aprisionaba y poder así, seguirla hacia donde ella se dirigiera, ó hasta donde ella lo llevara.
Pero no, nunca pudo hacerlo, nunca pudo seguirla, nunca logró dejar aquél sitio donde había nacido, crecido, madurado y donde seguramente iba a morir.
Morir ...
Ya sólo eso estaba esperando.
Sabía que faltaba muy poco para ello.
Se estaba secando ...
Desde hacía un par de años, no había crecido en sus ramas ni un solo retoño.
Las mariposas y abejas habían dejado de visitarlo.
Los insectos dañinos, que antes lo habían respetado, ahora se paseaban desvergonzadamente por su cuerpo, usándolo de refugio, bodega y guarida, a sabiendas de que las aves, que los mantenían a raya, lo habían abandonado a su suerte.
Las calandrias, los gorriones, los cenzontles y hasta los zanates, que habían sido, hasta hacía muy poco, habitantes de sus ramas, habían cambiado sus nidos a otros árboles que les ofrecieran mayor refugio contra el sol, la lluvia y el viento.

El viento ...
Ella era el viento ...

Ahora, ante la proximidad de la muerte, él recordaba claramente cuando era el preferido; cuando ella, de entre todos los árboles de la región, lo eligió como su amante, su desliz, su aventura.
Su aventura ...
Solamente su aventura porque ella era el viento, siempre libre, impredecible, caprichosa, aventurera y peligrosa.
Aunque él siempre lo supo, aunque ella siempre fué sincera, él siempre albergó la esperanza de llegar a ser para ella su pasión, su refugio, su todo.
Pero no, no fué así ...
Ahora, muchos años después, justo en primavera, ella había elegido a alguien más...
Un árbol joven, fuerte, bien plantado.
Que, para su mala suerte, había crecido a unos cuantos metros enfrente de él.

Y ahora...
Precisamente ahora, cuando él sentía cómo la última de sus ramas que aún vivía se secaba, la sintió pasar...
No a un costado, como acostumbraba pasar últimamente, sino de frente, de lleno, atravesándolo.
Y la sintió tibia, y fresca, y amable.
Y por un instante creyó que ella había regresado con él, para jugar a hacer remolinos que sacudían su follaje y le quitaban las hojas secas , para cantar juntos las canciones que salían de sus ramas cuando ella las atravesaba, dejándose acariciar por cada una de sus hojas, para ...
No, ella no había regresado.
Pasó a través de él, pero iba hacia el árbol de enfrente.

Él tuvo que presenciar, una vez más, cómo ella jugueteaba con el otro árbol, tal y como lo había hecho con él durante tanto tiempo ...
Y entonces pasó ... Él sintió que, desde lo más profundo de sus entrañas, desde la savia misma, brotaban gotas de agua que, al salir, le causaban un intenso dolor ...
Pero no era un dolor físico, era un dolor del alma.
Y tampoco eran gotas de agua, eran lágrimas que escurrían por sus ramas desnudas, mientras él se iba secando, mientras él se iba muriendo, mientras él la llamaba bajito ... vientooooo, vientooooo ...






sábado, agosto 12, 2006

Buscando Hadas ...

Él ya había oído hablar de las hadas, pero no le interesaba mucho el tema.
Es cierto que él era un poco fantasioso, sin embargo, creer en la existencia de seres diminutos con apariencia humana y con alas, le parecía demasiado, sobre todo, porque de un tiempo a la fecha, se empezaba a sentir viejo, cansado, desganado y falto de imaginación.
Una noche en que el aburrimiento amenazaba con apoderarse de él, recordó que, en muchos de los blogs que había visitado, mencionaban a las hadas, incluso recordaba haber visto, en algunos de ellos, vínculos hacia páginas completas dedicadas a éste tema.
Decidió echarles un vistazo.
- Para matar el aburrimiento - , se dijo.
Así que, escribió Hadas en el buscador de Google y quedó atónito al ver la enorme cantidad de opciones que arrojó la búsqueda ( 3' 520, 000 , para ser exactos ).
Solamente entró a algunas de éstas páginas para dar un rápido recorrido y conocer un poco más sobre los elementales, los seres de luz, o sea , las hadas.
La información que ahí encontró, no era uniforme, variaba de página a página, aunque algunos datos sí concordaban casi en todas, como la clasificación, el origen, los primeros avistamientos, entre otras cosas.
Conforme leía, se fué interesando más y más en el tema.
De la gran cantidad de información que había encontrado, algo llamó poderosamente su atención ...
De acuerdo a la mayoría de los autores de libros, artículos y páginas web sobre las hadas, éstas tenían una fuerte correlación con el agua, el aire, el fuego y la tierra.
La tierra ... y los bosques ... y los hongos.
Los hongos ...
Esa parte le interesó especialmente.
Él vivía cerca de un pequeño bosque donde recordaba haber visto algunos hongos...
El espíritu aventurero que residía dentro de él, empezó a despertarse.
Una idea estuvo dando vueltas en su mente por varios días.

Un sábado en la noche, por fin se decidió...
Iría hasta donde había visto los hongos, para fotografiarlos ... y para examinarlos en busca de alguna pista, alguna señal, alguna huella, algo, cualquier cosa que le insinuara que el lugar era visitado por las hadas.
Y por qué no, tal vez con un poco de suerte podría fotografiar alguna, tal y como supuestamente lo hicieran Elsie Wright y su prima, Frances Griffith, en Cottingley, condado de Bradford, Yorkshire, Inglaterra , en el año de 1918.
Su imaginación le mostró varios escenarios distintos donde él era aclamado y reconocido por haber obtenido las primeras imágenes de hadas reales, sin lugar a dudas, sin trucos , sin polémica.
Con todo ésto en mente, llenó una mochila con tres botellas de agua, cuatro barras energéticas, una barra de chocolate con almendras y un puño de pistaches; también revisó la carga de la pila de su cámara, acomodó ésta en su estuche, guardó el trípode en su funda, agregó un par de bolsas plásticas para cubrir la cámara en caso de lluvia, un impermeable y un sombrero y, por fin, en la madrugada del domingo, emprendió la marcha hacia el bosque con la emoción como compañera de aventuras.
Llegó a los linderos del bosque a eso de las seis de la mañana.
Todavía no amanecía, pero eso no le importó.
Encendió una linterna que había agregado a última hora, y empezó a caminar internándose en la espesura.
Al cabo de hora y media de camino, con el sol empezando su recorrido diario por el cielo, llegó al sitio donde había visto los hongos que andaba buscando.
Los vió desde unos seis metros antes de llegar, en un pequeño claro donde se filtraban unos pocos rayos de luz solar, que realzaban los colores naturales de las distintas variedades de hongos que ahí crecían; rojos, blancos, cafés, tintos...
A partir de ahí, avanzó muy despacio, semi agachado y con la cámara lista para disparar.
Así llegó hasta donde crecía el primer grupo.
Se tiró de panza al suelo y, siempre con la cámara en mano, se asomó debajo de ellos, buscando algo, no sabía qué, pero estaba seguro de saberlo cuando lo viera.
Tomó algunas fotos...
Había leído que algunas hadas vivían precisamente debajo de los hongos, así que ...
Buscó debajo de todos y cada uno de los hongos que ahí había y nada, ni rastro de otra cosa que no fuera tierra, restos de madera podrida, hojas en diferente estado de descomposicion y uno que otro insecto que no se mostró muy contento con un intruso metiendo la nariz en su territorio.
Tan absorto estaba en su inspección, que no escuchó los pasos de Esteban, un campesino que vivía cerca del lugar y que se acercaba con el ceño fruncido y un gesto de extrañeza al verlo tendido cuan largo era, con la cara casi pegada al suelo tratando, al parecer, de asomarse debajo de los hongos que él pensaba recolectar para la comida de ese día.
Lo estuvo observando por unos minutos, tratando de entender lo que veía, pero no pudo, así que decidió preguntarle :
- ¡ Oiga amigo ! , ¡ Buenos días !, ¿ Se puede saber qué está usté haciendo ? - .
Al escuchar aquéllo, él se sobresaltó visiblemente, volteó hacia donde provenía la voz y al ver a Esteban, se levantó sacudiéndose la ropa, mientras le contestaba.
- Buenos días. Estoy mirando debajo de éstos hongos buscando algún indicio de las ha..., digo, para ver si son comestibles, je. -
Cambió su respuesta por temor a que el desconocido se burlara de él.
Seguramente no entendería que un adulto anduviera buscando seres de fantasía, que además eran protagonistas de cuentos para niños.
- ¡ Ah ! , bueno, pos mire qué casualidá, yo vine hasta acá porque recordé que hace unos días, había visto ese montón de hongos, pero como estaban muy chiquitos, no me los llevé, los dejé para que crecieran un poco más, pensando en venir por ellos después.
Pero como usté llegó primero, pos ni modo, son suyos, ¿ Quiere que le ayude a cortarlos ? -
- No, gracias, contestó él, yo solamente tenía curiosidad. Mejor lléveselos usted.
Además, yo no sabría prepararlos - .
Esteban se quedó pensando unos instantes, y le dijo :
- Mire amigo, vamos haciendo ésto, los cortamos y se los llevamos a mi mujer que, no es por presumir, pero los prepara de chuparse los dedos. Además, mientras esperamos a que estén listos, nos echamos un tequilita que tengo guardado esperando tener con quién compartirlo, porque no me gusta tomar solo.
Entonces qué, ¿ Vamos ?. -
Él lo pensó sólo un poco, y como no tenía nada más importante qué hacer ese día, y como Esteban insistía en su invitación, y como ya había tomado las fotos de los hongos, y como tenía curiosidad por probarlos, pues aceptó.

Una hora después, llegaron a la casa de Esteban con unos veinte hongos en una bolsa y se los entregaron a su mujer. Se llamaba Sofía, supo él, después que los presentaron.
- Vamos sentándonos aquí -, dijo Esteban, mientras le ofrecía una silla de la mesa de la cocina.
Trajo la botella de tequila, dos limones, un platito con sal y dos vasos. Sirvió una generosa cantidad en cada uno, le pasó uno a él y le dijo, - ¡ Salud amigo!, ¡ Por el gusto de haberlo conocido ! -
- ¡ Salud ! - , contestó él, al tiempo que chocaba su vaso con el de su amable anfitrión.
Esteban empezó a platicarle sobre sus tierras, las más fértiles de la región; su perro, el mejor rastreador de todos los que conocía; su caballo que ahora estaba lastimado, pero era el más veloz de la comarca...
Él se limitaba a asentir con la cabeza y a pronunciar un distraído - ¡ Ajá ! -, de vez en cuando.
No le ponía mucha atención a la plática, por fijarse cómo preparaba los hongos la señora Sofía...

Los limpió muy bien con un trapo húmedo, después los cortó en trocitos.
Picó una cebolla, un poco de tocino, dos chiles verdes, dos tomates grandes y un diente de ajo.
Luego, puso una cacerola en la lumbre de la estufa y en cuanto estuvo caliente le echó un par de cucharadas de manteca de cerdo.
Esperó a que la manteca cambiara de color, para agregar el ajo y la cebolla.
Unos momentos después, echó el tocino.
Con una pala de madera, le movía de vez en cuando, - para evitar que se pegue - , pensó él.
Cuando el tocino estaba empezando a dorarse, agregó el tomate, los chiles y los hongos, agregó sal y un poquito de pimienta.
Los dejó cocinarse unos diez minutos a fuego bajo, sin olvidarse de moverlos de tiempo en tiempo...

El olor que impregnó la cocina, y la casa, y el olfato de él, era exquisito.
Ya estaba impaciente por probar aquél guiso de hongos.
De las hadas ya ni se acordaba...
- ¡ Listo ! - , dijo la señora al tiempo que ponía sobre la mesa la cacerola humeante, un canasto pequeño con un montón de tortillas y una salsa picante recién hecha.
- ¡ Ándele amigo !, ¡ Pruébelos ! - , le dijo Esteban.
Eso era lo que él estaba esperando para empezar a comer.
Agarró una tortilla, le puso un poco del guiso de hongos, lo aderezó con una cucharada de salsa y se lo llevó a la boca, no sin antes soplarle un par de veces, porque aquello estaba bastante caliente.
- ¡ Mmmmhh ! - . No pudo evitar exclamar.
Aquél sabor que inundaba su boca era lo más delicioso que hubiera probado jamás.
Se sirvió otro taco, y otro, y otro, y otro más, así hasta que la cacerola quedó completamente vacía.
- ¿ Qué le parecieron ?, buenos, ¿ No ? - , le preguntó Esteban, limpiándose los bigotes.
- Buenos no, ¡ Buenísimos ! , ¡ Deliciosos ! , ¡ Muchas gracias por invitarme ! , y a usted señora Sofía, por cocinar algo tan sabroso. Es usted una excelente cocinera - , contestó él, eufórico por la comilona y los tequilas que llevaba ingeridos.
Todavía se quedó un par de horas más en aquella casa donde lo habían atendido tan bien.
La botella de tequila se había terminado hacía ya un rato, pero Esteban había sacado otra que tenía escondida en el armario, para que su mujer no la viera, porque a ella no le gustaba mucho que tomara.
La tarde iba cayendo, en unas dos horas más obscurecería...
- Es hora de irme - , dijo él .
Agradeció una vez más a sus nuevos amigos todas sus atenciones, cargó sus cosas y emprendió el regreso hasta donde había dejado su automóvil.
Siguió el mismo sendero por el que habían llegado, así que pasó por donde, hasta esa mañana, habían estado los hongos que había fotografiado y que ahora iban en su estómago.
Los hongos ... las hadas ...
De pronto recordó a qué había ido hasta allá, originalmente.
Se quedó parado viendo hacia el suelo, en el lugar preciso donde habían cortado los hongos, sintiendo una especie de remordimiento, un sentimiento de culpa ... y entonces lo escuchó ...
Era un sonido como un murmullo, que parecía venir de todas partes al mismo tiempo.
Se quedó sin moverse y sin hacer ningún ruido, para intentar ubicar de dónde provenía ese sonido, que se iba haciendo un poco más fuerte.
No podía ubicarlo, pero empezaba a distinguirlo mejor.
Parecía como si muchas personas lloraran al mismo tiempo, como un sollozo grupal, como un triste lamento multitudinario.
Él sintió de repente mucha tristeza, pero realmente mucha, al grado de sentir unas incontrolables ganas de llorar.
El sonido aquél, seguía escuchándose. Y se oía más triste cada vez.
- ¿ Será por los tequilas que me tomé ? - , se preguntó.
Decidió irse de ahí lo más rápido posible.
Casi corrió hasta donde estaba su vehículo.
Se subió en él y rápidamente tomó la carretera que lo llevaría hasta su casa.

Nunca le contó a nadie su experiencia.
Pensó que nadie le iba a creer.
A veces ni él mismo lo creía.
Pero por si acaso, nunca más volvió a comer hongos, ni siquiera los champiñones que vendían enlatados en los supermercados y que tanto le gustaban.
No quería volver a quitarle su hogar a ningún hada.
No quería volver a sentir la profunda tristeza que lo había embargado aquél día.
Pero sí pensaba, después de un tiempo, volver al bosque, donde hubiera hongos, para seguir buscando hadas ...





jueves, agosto 03, 2006

PAZ ...

Sin que importe el color,
démonos todos las manos,
para entonar a una voz,
éste canto como hermanos.

Que haya PAZ en éste mundo,
que se acabe la maldad,
que no existan poderosos
y por siempre haya igualdad.

Cantemos hoy todos juntos,
éste mensaje de amor,
que no existan las tristezas
ni las penas, sólo amor.

Cantemos hoy todos juntos,
éste mensaje de PAZ,
que lo escuche todo el mundo
y nos ayude a cantar.

No dejemos que en la Tierra,
haya discriminación,
si todos somos iguales,
somos un solo corazón.

Heredemos a los niños,
un mundo que viva en PAZ,
donde todos sean amigos,
donde reine la amistad.

Cantemos hoy todos juntos,
éste mensaje de amor,
que no existan las tristezas,
ni las penas, sólo amor.

Cantemos hoy todos juntos,
éste mensaje de PAZ,
que lo escuche todo el mundo
y nos ayude a cantar.


Imagen: Nieu Wenhuysen
Ésta es la letra de una sencilla canción que escribí para un concurso, cuando estudiaba la secundaria, hace ya bastantes años.
Hoy la quise poner aquí, para expresar mi preocupación por las personas que están viviendo en éstos días, la manifestación más brutal e indignante de la estupidez humana: La Guerra.
Es muy triste darse cuenta que la intolerancia, el egoísmo y la irracionalidad del ser humano, lo lleven al extremo de auto-destruirse.
Y lo peor de todo es el sufrimiento que causa entre los más inocentes, los niños, cuya única culpa es vivir donde los adultos han decidido que la destrucción y la muerte, son la solución a sus problemas.
Pobres niños...
Desgraciadamente lo único que puedo hacer es publicar ésto, tal y como lo han hecho ya, muchas personas desde diferentes lugares del mundo, en diferentes idiomas, pero con el mismo mensaje :
PAZ ...

miércoles, julio 12, 2006

Recordando en colores ...

Una noche de primavera, ella simplemente desapareció ...
Él recordaba haberse dormido abrazando su cuerpo semidesnudo, tibio y perfumado, con una mezcla de jazmín y aroma de mujer.
Recordaba claramente el lazo color de rosa que sujetaba su pelo.
Recordaba el color de la tanga que ella usaba esa noche ( negra con un moñito rojo al frente ).
Recordaba haber besado la parte de atrás de su cuello, precisamente a la altura de la primera vértebra de su columna.
Recordaba también que ella, al sentir la caricia, se acercó hasta pegar su espalda con el pecho de él, mientras emitía un sonido entre suspiro y gemido, con esa sensualidad innata, que lo volvía loco.
Recordaba haber apagado la luz exactamente a las doce cuarenta y tres, y haberse dormido con una sonrisa en el rostro, sintiéndose el hombre más afortunado de todos, por tener entre sus brazos a aquella hermosa mujer, desde hacía tres años y un poco más...
Hasta ese amanecer en que la luz del día, que empezaba a colarse por la ventana, le mostró una almohada arrugada donde debía estar su cabeza, su cara, su pelo.
Y a su lado, donde debía estar el resto de su cuerpo, sólo quedaba una sábana hecha bola y un leve aroma a jazmín.
Se levantó como impulsado por cuatrocientos veintidós resortes y la buscó por toda la casa, aunque algo en su interior le decía...no, no le decía, le gritaba, que ella se había marchado, que nunca más volvería a verla.
Después de recorrer varias veces hasta el último rincón, se convenció de que ella realmente no estaba, realmente se había ido, realmente lo había dejado.
Se sentó en el borde de la cama, apoyando los codos en las rodillas y cubriéndose el rostro con las manos, mientra hacía un enorme esfuerzo por no llorar. Y por pensar ...
¿ Por qué ?
¿ Por qué se había ido ?
¿ Por qué no se había llevado su ropa ?
¿ Por qué ni siquiera se había llevado sus objetos personales ?
¿ Su cepillo de dientes, su teléfono, su bolso ?
Y más importante aún, ¿ A dónde se había ido ?
¿ Se había ido sola ?
Y si no, ¿ Con quién se había ido ?
¿ Regresaría ? ...
Casi inmediatamente que se hizo esa pregunta, supo la respuesta ...
Ella no regresaría.
¿ Cómo y por qué lo sabía ?
No podía explicárselo, mucho menos entenderlo, simplemente lo sabía.
En ese momento, sintió un fuerte dolor de cabeza, tan fuerte que pensó que la cabeza iba a rompérsele.
- ¡ Ahhg !, ¡ Carajo !, ¡ Qué dolor tan fuerte ! -
Cerró los ojos y apretó los párpados con fuerza , mientras se apretaba la cabeza con las manos.
Estuvo así durante unos pocos minutos hasta que sintió que el dolor desaparecía, con la misma rapidez con la que había llegado.
Abrió los ojos poco a poco, parpadeó varias veces, se los masajeó suavemente, los volvió a cerrar, apretó los párpados otra vez y los volvió a abrir ...
No, no era su imaginación, definitivamente tenía un problema con la vista.
Sí veía, y muy claramente, con mucha nitidez y detalle ...
Pero sin color...
Veía en blanco y negro.
Como si estuviera dentro de una película antigua, de esas del cine mudo que tanto le gustaban a ella y que habían visto juntos tantas veces.
No lo podía creer, tuvo que pellizcarse para convencerse de que no estaba soñando.
¿ Por qué veía en blanco y negro ?
¿ A dónde se había ido el color de su mirada ?
¿ Acaso ella se lo había llevado ?
Pero, ¿ Cómo ?
¿ Cómo era posible que algo así sucediera ?...
No se bañó, ni se lavó los dientes, ni siquiera se peinó.
Solamente se vistió a toda prisa y se fué a ver a su médico, quien escuchó su historia con expresión de total incredulidad, aunque lo examinó a fondo cuando él le aseguró que no había tomado ni fumado nada, y sobre todo, que no estaba loco ni estaba inventando aquello.
El médico no encontró absolutamente nada que explicara ó curara su rarísima afección.
Ni él, ni ninguno de tantos otros médicos, especialistas, psiquiatras, curanderos, chamanes, santeros, brujos, brujas, hechiceras, astrólogos y hasta nigromantes a quienes consultó buscando una cura para su mal.
Y nada ...
Ninguno pudo hacer nada para ayudarlo.
Conforme fueron transcurriendo los días se fué haciendo a la idea de ver pasar la vida en escala de grises...
Así pasó un año ...
A pesar de no haber vuelto a saber nada de ella, los recuerdos empezaron a inundar su cerebro, trayendo de regreso los momentos felices que vivieron juntos.
Momentos como los que pasaron en aquél tranquilo hotel del lago en la montaña, a donde fueron para celebrar su primer aniversario juntos. A ella le había encantado especialmente.
Tan intensos fueron los recuerdos, que decidió ir hasta allá, solo, para recordarla más vívidamente.

Pidió la misma habitación que habían ocupado aquella vez, pero no estaba disponible, así que se tuvo que instalar en otra. Durmió un rato y al despertarse, se dirigió al pequeño bar.
El lugar estaba prácticamente solo, a excepción del cantinero, a quien le pidió un whisky con agua mineral y un par de hielos.
Con su bebida en la mano, buscó con la vista dónde sentarse y entonces pasó...
Al posar la mirada en la mesa a la que recordaba se habían sentado, notó un cambio en su visión.
Sintió un nudo en el estómago por la emoción, aunque casi estaba seguro de que solamente lo había imaginado, pero después de abrir y cerrar los ojos varias veces, se convenció de que era real lo que veía. Todo lo que había en el bar seguía estando en blanco y negro, todo, menos una silla forrada de piel, que inexplicablemente, podía verla en color; pero lo más extraño era que había más sillas similares a esa, y el color sólo se apreciaba en aquélla.
Aún así, sintió una inmensa alegría porque creyó que por fin, su vista volvería a la normalidad.
Pero no fué así ...
Aunque alargó su estancia en el hotel, creyendo que tal vez el aire puro, la altura, la tranquilidad ó algo que ahí había le estaba ayudando a curarse, su vista no se recuperó del todo.
Seguía viendo en blanco y negro casi todo, sólo algunas cosas las veía a color.
Pensando que, peor es nada, regresó a su casa y a su rutina diaria.
Y de repente lo notó ...
Lo único que podía ver en color, era aquello que tenía una estrecha relación con ella.
Algo que le gustaba mucho, algo que había sido de su familia, algo que ella había hecho con sus propias manos; y así fué recorriendo la casa, descubriendo lo que podía ver en color, cuando se paró en seco, al recordar que también cuando estuvo en el hotel, lo que veía en color era lo que a ella más le había gustado;
el velero donde pasearon toda una tarde por el lago, las flores del camino que bordeaba al lago, la escalinata que subían jugueteando y que llevaba a su habitación, las mariposas que había por todos lados, los caballos que ella había montado, pero, ¿ Y la silla ?.
¡ Por supuesto !, ella decía que le gustaba sentarse siempre en esa silla, porque ahí estaba sentada cuando él le pidió casarse con ella ...
Aunque ella le había dicho que no, que no estaba lista para casarse, todavía.

Él no pudo menos que sonreir con amargura, ante tal ironía...
Desde que ella había desaparecido, había estado tratando de olvidarla.
Ahora no sólo su mente se la recordaría, ahora también lo haría su vista, si es que quería ver en color, porque solamente podía hacerlo con lo que se relacionaba con ella.
Por un momento pensó en irse a algún lugar donde ella no hubiera estado nunca, aunque eso implicara no ver nada en colores.
Pero no, no quería dejar de disfrutar del poco color que había ahora en su vida.
Una lágrima resbaló por su rostro, mientras trataba de hacerse a la idea de tener que vivir el resto de su vida, viendo en blanco y negro ... y recordando en colores ...