Esa noche la invité a cenar ...
Fuimos a un restaurante nuevo.
Yo lo conocía porque el dueño era amigo mío, y porque había tocado ahí en la inauguración, unos días antes.
Era un lugar pequeño, muy íntimo, medio bohemio, propio para parejas, con mesas de madera, redondas, pequeñas, adornadas con una velita que chisporroteaba dentro de un vasito, y un botón de rosa rojo en un florero de cristal hecho a mano.
En lugar de sillas, unos bancos acojinados semicirculares rodeaban las mesas.
Un leve aroma a flores flotaba en el ambiente.
Era un aroma distinto al que había la primera vez que estuve ahí ; entonces olía a incienso, y a cigarro, y a tabaco crudo, porque un par de clientes fumaban ávidamente de sus pipas.
Afortunadamente, casi nadie fumaba aquella noche, sólo un par de adolescentes que estaban sentados al otro extremo de donde nosotros estaríamos...
Llegamos hasta la mesa que había reservado un día antes.
Había escogido precisamente esa, porque desde ahí, se podía ver claramente el cielo.
El cielo ... y la luna .
Porque esa noche era noche de luna.
De luna llena ...
Al llegar a la mesa, retrocedí un paso para permitirle pasar, y al hacerlo, giró levemente su cabeza para mirarme, y me regaló una sonrisa, antes de decirme, con su voz suave y dulce : ¡ Gracias ! .
Al estar tan cerca, pude aspirar el olor de su piel ... y de su pelo ... y no pude evitar cerrar los ojos por un momento, mientras disfrutaba de aquel sensual aroma ...mezcla de su olor natural de mujer, y el perfume con olor a jazmín, con que había rociado su cuerpo, antes de salir.
En cuanto nos sentamos, un mesero llegó a ofrecernos algo de tomar.
Ella ordenó una margarita, yo un vodka tonic, y como entrada, pedimos unas rebanadas de jamón serrano con melón.
Después de brindar por esa primera cita, aderezamos el exquisito jamón pata negra con harta conversación, siguiendo la regla no escrita de no hablar de política, fútbol ni religión.
Poco a poco la fuí conociendo, poco a poco la fuí entendiendo, y así, poco a poco, fuí descubriéndola ... y me fijé ...
En su pelo, en su risa, en la forma en que entrecerraba los párpados cada vez que sonreía, en la forma en que doblaba la servilleta después de limpiarse suavemente los labios, esos labios no muy gruesos, ni muy delgados, que esa noche ella llevaba sin pintar, tan sólo les había aplicado una capa de brillo, que resaltaba su bello color natural, ligeramente sonrosado, me fijé en sus manos pequeñas y delgadas, en sus dedos
largos rematados por uñas cortas, pero bien cuidadas, me fijé en la suavidad que se adivinaba en la redondez de sus hombros, cuando alguno de los tirantes del vestido negro que usaba esa noche, resbalaba, dejándolos al descubierto por un instante, hasta que ella, elegantemente, lo acomodaba en su lugar.
Y me fijé en sus ojos ...
Negros, brillantes, profundos, enmarcados por largas pestañas, cuidadosamente maquilladas ...
¡ Qué ojos, caray ! , ¡ Qué ojos ! .
Crema fría de aguacate y Filete de Robalo al tamarindo, ordenó ella .
Ensalada César y Camarones en salsa de queso, ordené yo .
Una botella de vino Chardonnay, Monte Xanic, mexicano, mucho muy bueno, excelente, diría yo.
¿ Postre ?, No gracias, ya es suficiente, contestamos al ofrecimiento del mesero .
Pero una taza de café sí nos la tomamos ...
Y yo no podía dejar de verla ...
Intenté iniciar una conversación sobre la luna, y terminé comparando su brillo con el brillo de sus ojos .
Ella me platicaba sobre su trabajo como maestra de preescolar y yo notaba en sus ojos un brillo de emoción al referirse a " sus niños ", como ella los llamaba .
En las bocinas del sonido ambiental, se escuchaba la voz de Guadalupe Pineda, cantando "Ojos tristes", una hermosa canción del compositor mexicano Guty Cárdenas, y yo pensé que describía perfectamente los ojos que tenía frente a mí ...
Y la seguí mirando fijamente a los ojos por ... no sé cuánto tiempo, hasta que ella me preguntó, con una leve sonrisa en los labios ...
- ¿ Por qué me ves así ? -
- Te estoy acariciando el alma - , le contesté sin pensar .
Ella entrecerró los ojos, que súbitamente se le habían humedecido, inclinó ligeramente la cabeza y se sonrojó visiblemente ...
" Los ojos son la ventana del alma "
Alguien dijo alguna vez .
¿ Será verdad ?
¿ Sintió ella esa caricia ?
Nunca lo supe .
Ella nunca me lo dijo ...
¡ Felicidades a quienes tienen qué y con quién festejar éste día del amor !